Primer día

back-to-school-2629361_960_720Lágrimas y lágrimas. Es lo que me mando por wassap la Salamandrita pequeña cuando acompañó a la hermana y a la Sra. Salamandra a la residencia universitaria.

Cosas de la vida. Recuerdo el primer día de preescolar (me tocó a mi llevarla) y ahora estamos viendo como empieza la universidad.

Y me viene a la cabeza otro recuerdo. El día que llegamos a casa con la Salamandrita pequeña le dije a mi mujer que si se daba cuenta que la habíamos convertido en una niña grande de golpe. Y así, a golpes nos vamos dando cuenta de que el tiempo pasa.

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Abierto tras vacaciones

open Que no han sido en realidad tan largas. He estado trabajando un par de semanas para luego seguir. Y ahora me ha tocado volver, mañana es fiesta local, voy a programar una venus porque sino parece que no he vuelto.

Y llevo casi toda la semana viendo a un informático resolver el desastre que se organizó en el ordenador que no era capaz de arrancar cuando volví el lunes. Y lo peor es que podría haber reinstalado en menos de la mitad de tiempo, pero por cabezonería se empeñó en arreglarlo y así hemos estado todo este tiempo.

Podría contar que la Salamandrita mayor aprobó selectividad (que ya no se llama así) y que entró en la carrera que quería, que como premio nos fuimos de concierto a ver al cantante que le encanta (a un precio desorbitado)y que he conseguido leer doscientas y pico páginas del «Libro de los caídos» de Steven Ericsson que es bastante difícil en inglés.

A ver si me animo y retomo el blog con ganas.

De vuelta lista de comprobación

checklistSalida de Semana Santa completada (a pesar de buscar el sitio a donde ir con dos días y con la Sra. Salamandra más que estresada porque había que salir sí o sí).

Golondrinas criando. De nuevo, ya sé que soy muy pesado, pero no deja de sorprenderme.

La gata caza, el gato no. Cuando salen al patio el gato juega y se escapa a explorar. La gata ya ha traído: un gorrión, dos saltamontes, dos lagartijas y una salamanquesa, todos vivos. Cuando entra por la cocina todo el mundo sale corriendo y me toca a mi quitarle el bicho y liberarlo.

Los de wordpress me han vuelto a cambiar la interfaz, me he pasado un rato buscando dónde está lo de programar la entrada para el viernes.

Se acerca el fin de semana, me gustaría observar una estrella nueva que dicen que se ve en el trapecio de Orión. Cambia el tiempo, nubes y lluvia.

Todo bajo control.

La primera vez

emile_jean-horace_vernet_-_the_angel_of_deathFuimos ayer a un funeral. Las Salamandritas han tenido suerte, tienen a sus cuatro abuelos y cuando ha muerto un familiar eran muy pequeñas y era muy lejos para que fuesen. Ayer eran mayores, era cerca y era la madre de una compañera.

Por primera vez han sido conscientes de cómo funciona el mundo, que sobre todo estás vivo porque no estás muerto y que no hay motivos especiales para que te toque. No hemos hablado porque no están para hablar. Creo que se han dado cuenta de que podrían quedarse sin madre o sin padre en cualquier momento. También creo que todavía no se han dado cuenta de que podrían ser ellas, porque son jóvenes.

Y la Sra. Salamandra está fatal, porque empatiza, porque la conocía y porque sí.

Y yo a ratos empatizo con la familia, a ratos veo a mi mujer llorar y veo a mis hijas con cara de pensar en cosas que no habían pensado hasta ahora.

Ayer mis hijas se hicieron más mayores, de golpe.

El cuadro es «El ángel de la muerte» de Émile Jean-Horace Vernet.

La hemos hecho mayor

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Gato blanco de angora persiguiendo una mariposa de Jean Jacques Bachelier.

Ya les conté de la gata que adoptamos, gris, simpática y juguetona. Tanto que le gusta traer cosas que se le tiran como si fuese un perro. Una gata, una perra. Despues de leer «Lo que aprendemos de los gatos» de Paloma Díaz-Mas yo tenía la idea de que había que recoger a otro gato para que se hiciesen compañía. Eso tiene inconvenientes logísticos, económicos y de todo tipo y por eso no terminábamos de decidir.

Por eso, el destino decidió por nosotros. Hace un par de meses íbamos en coche a ver a los abuelos cuando cruzó por delante un gato pequeño, negro y con pinta de no estar demasiado bien. Paré el coche y lo cogí. Lo llevamos a casa y lo dejamos tranquilo y solo en un baño con agua, arena y un poco de comida. Estaba sucio, cansado con hambre y muy asustado. Tanto que no comió en un día. Lo vio el veterinario y estaba bien de salud, pero nos dijo que lo separásemos de la gata para que no se contagiasen.

Después de la cuarentena en la que conseguimos hacernos amigos dándole leche a jeringazos  pusimos juntos a los dos gatos. Podrían haberse peleado, ignorado o vayan a saber. En vez de cualquier cosa de esas decidieron adoptarse. El pequeño necesitaba una madre y la gata necesitaba alguien con quien jugar.

Y así van. La gata a veces hace de madre y a veces de hermana mayor, ha enseñado al pequeño a jugar con cosas y lo lava con frecuencia, comen juntos, piden juntos la cena y duermen juntos. Y en una de esas en las que estaban durmiendo apelotonados tuve una sensación parecida a la que sentí cuando trajimos a la Salamandrita pequeña recién nacida. Su hermana que hasta ese día era una niña pequeña se había convertido de pronto el «la mayor».

El ratón y el gato

Clipboard03El ratón es igual que el que tenía, un trackball logitech. Al viejo se le fastidió el botón izquierdo y aunque hay tutoriales para arreglarlo, preferí comprar uno nuevo y quitarme de complicaciones, sobre todo porque ya lo tengo configurado para que funcione como me gusta.

Y el gato es el de la foto. Y no es gato, es gata. Joven, de protectora, juguetona y ha convertido mi cama en una litera. Ella duerme debajo y nosotros encima. Es muy curioso ver como es la juventud. Corre, salta y juega con su cola. El primer día se asustaba mucho, el segundo menos y a partir del tercero se está soltando el pelo.

Come mucho, crece rápido y aunque el nombre que le pusieron en la protectora no le gusta a mi mujer, como no tiene una visión para un nombre nuevo no se lo cambiamos.

En la foto he quitado el fondo para que no se vea mi cama desecha.

El backchannel

Espinosa-pradoComo es habitual me enganché otra vez al concurso de cocina. Y sé que no voy a poder reproducir casi ningún plato, que al limitarles el tiempo a los concursantes hace que trabajen raro y que posiblemente sean cocineros no mejores ni peores de lo que aparece en el programa, sino directamente diferentes. También sé que se edita de modo que en los últimos 5 segundos todo el mundo tiene el plato vacío y de pronto todo el mundo ha emplatado.

El backchannel. Vamos lo del twitter, yo no tengo twitter y no creo que lo tenga, pero aprovechar las enormes pausas de publicidad para ver las opiniones de la gente es muy divertido.

Gracias al twitter me entero que el cuadro que se usó en la última prueba es un bodegón de Juan de Espinosa. Gracias al twitter me parto de risa con los comentarios y las fotos y con lo del zorzal de mi reina.

Después me toca cumplir con la tradición ancestral, las salamandritas se acuestan a las 23:00, a esa hora no tienen ni idea de quién ha sido eliminado y me toca contarles el programa durante el desayuno y en los 15 minutos de viaje en coche hasta el colegio. Ahora también les cuento los twits más divertidos.