La hemos hecho mayor

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Gato blanco de angora persiguiendo una mariposa de Jean Jacques Bachelier.

Ya les conté de la gata que adoptamos, gris, simpática y juguetona. Tanto que le gusta traer cosas que se le tiran como si fuese un perro. Una gata, una perra. Despues de leer «Lo que aprendemos de los gatos» de Paloma Díaz-Mas yo tenía la idea de que había que recoger a otro gato para que se hiciesen compañía. Eso tiene inconvenientes logísticos, económicos y de todo tipo y por eso no terminábamos de decidir.

Por eso, el destino decidió por nosotros. Hace un par de meses íbamos en coche a ver a los abuelos cuando cruzó por delante un gato pequeño, negro y con pinta de no estar demasiado bien. Paré el coche y lo cogí. Lo llevamos a casa y lo dejamos tranquilo y solo en un baño con agua, arena y un poco de comida. Estaba sucio, cansado con hambre y muy asustado. Tanto que no comió en un día. Lo vio el veterinario y estaba bien de salud, pero nos dijo que lo separásemos de la gata para que no se contagiasen.

Después de la cuarentena en la que conseguimos hacernos amigos dándole leche a jeringazos  pusimos juntos a los dos gatos. Podrían haberse peleado, ignorado o vayan a saber. En vez de cualquier cosa de esas decidieron adoptarse. El pequeño necesitaba una madre y la gata necesitaba alguien con quien jugar.

Y así van. La gata a veces hace de madre y a veces de hermana mayor, ha enseñado al pequeño a jugar con cosas y lo lava con frecuencia, comen juntos, piden juntos la cena y duermen juntos. Y en una de esas en las que estaban durmiendo apelotonados tuve una sensación parecida a la que sentí cuando trajimos a la Salamandrita pequeña recién nacida. Su hermana que hasta ese día era una niña pequeña se había convertido de pronto el «la mayor».

El ratón y el gato

Clipboard03El ratón es igual que el que tenía, un trackball logitech. Al viejo se le fastidió el botón izquierdo y aunque hay tutoriales para arreglarlo, preferí comprar uno nuevo y quitarme de complicaciones, sobre todo porque ya lo tengo configurado para que funcione como me gusta.

Y el gato es el de la foto. Y no es gato, es gata. Joven, de protectora, juguetona y ha convertido mi cama en una litera. Ella duerme debajo y nosotros encima. Es muy curioso ver como es la juventud. Corre, salta y juega con su cola. El primer día se asustaba mucho, el segundo menos y a partir del tercero se está soltando el pelo.

Come mucho, crece rápido y aunque el nombre que le pusieron en la protectora no le gusta a mi mujer, como no tiene una visión para un nombre nuevo no se lo cambiamos.

En la foto he quitado el fondo para que no se vea mi cama desecha.

De casaulidades y vecinos

Anteayer me dice la Sra. Salamandra que había visto a “un tío” mirando hacia el patio. Le recordaba levemente a uno de los vecinos de patio pero lo veía más delgado. Justo a la hora de la comida llamó a la puerta una mujer jóven. Como estábamos en plena comida no abrimos, escarmentados por los intentos de invasión de los extraterrestres del “Planeta Agostini”.

En pleno sopor postprandial vuelve a llamar la misma mujer. La Sra. Salamandra decide abrir. Es la vecina de patio, su gata, una tricolor jovencita que se asoma mucho a la ventana ha salido a pasear al patio y no la encuentra. Piensa que pueda haber bajado a mi patio y que no sea capaz de subir. Voy al patio y la gata no está. Dejamos pasar un rato y cuando me estoy planteando salir a buscar yo también, mi mujer ve a la gata de paseo por el muro que separa los patios. Voy a buscar a la vecina, que resulta que está buscando en los árboles que están frente y desde la calle vemos a la gata. Me dice la vecina que a la gata le gusta el agua y que no sería raro que se metiese en la piscina.

Con un poco de comida conseguimos atraer a la gata y capturarla. La metemos en un transportín y la acompaño a casa. Hablando con la vecina nos enteramos de que mi vecino de patio más próximo está trabajando en Galicia (por eso no da ni un ruido el pobre) y que la exhibicionista es peluquera, lo que no sé porqué refuerza la teoría de la depilación.

Por casualidad rescatamos un gato, aliviamos los nervios de una persona y nos enteramos de alguna intimidad de dos familias.

El cuadro del gato es de Tracy Allyn Greene.

Censo de gatos del barrio (5)

El Ocupa, es un gato joven, macho, muy bonito. Apareció paseando por encima de la pared del patio hace una semana, luego desapareció. Ayer apareció de nuevo. Es un gato de casa, se deja tocar y es cariñoso. Tiene un collar antiparasitario, y tiene más interés por jugar que por comer. Así que creo que tiene una casa y que viene por la mía de paseo.

La foto no es demasiado buena, pero el animalito tiene tantas ganas de acercarse que es muy difícil sacarlo quieto, porque sentado es la mejor pose que tiene.

No sé si será mejor que se vuelva a su casa o que se quede, porque como se quede va a ser otro más de la familia, pero totalmente suelto y los coches son peligrosos.

Censo de gatos del barrio (3)

La equilibrista.

De camino al trabajo la veo en el balcón blanco, la gata saca la cabeza, el cuerpo y viene por encima del muro. En ese rato he preparado la cámara del móvil. Llega hasta el pilar de ladrillo por encima de la reja metálica, de ahí el apodo. En el pilar la llamo para que pose, hace caso, pero no deja de moverse.

Justo en el momento en que se baja consigo la foto.

Después siguió paseando por el muro hasta que se encontró con otro “vecino” que protagonizará una entrada próxima.