Mitos del cielo de invierno

Posiblemente Orión sea una de las constelaciones más evidentes del cielo de invierno. Uno puede pasarse un tiempo hasta que consigue ver el delfín o la flecha, pero el enorme rectángulo con las tres estrellas en fila es muy fácil de reconocer.

 

Si se busca, se encuentran diferentes versiones del mito. En unas sus perros persiguen a la liebre, en otras lucha contra el toro que fue enviado a proteger a las Pléyades

Su historia lo relaciona con el escorpión, que Gea le envió por chulo. Se persiguen, pero no se alcanzan.

También hay quien dice que Ofiuco, pisa al escorpión para matarlo y que el cazador pueda renacer.

La imagen es del Atlas de Flamsted, que encontré en esta página.

Andrómeda

De nuevo Andrómeda. La hija de Casiopea y Cefeo, la que fue ofrecida en sacrificio a la bestia del mar para evitar el desastre de su pueblo.

Y así la han representado desde la antigüedad, con más o menos ropa (no sea que la bestia se atragante con la tela), encadenada a una roca junto al mar. A veces con la bestia cerca, a veces sola o a punto de ser rescatada por Perseo

Ya dije anteriormente que me parece un equivalente femenino de San Sebastián, desnudos y atados, una para ser liberada por su futuro esposo y otro para ser liberado por la muerte.

En cualquier caso Atenea se encargó de colocarla entre las estrellas, cerca de su madre, junto a Pegaso, la montura de Perseo y separada del monstruo del mar por la constelación de Piscis.

De las muchas imágenes he elegido la de Poynter.

 

Hoy me he acordado de…

…La película Guantanamera, y de la leyenda que se oye al final:


“Al principio del Mundo, Olofin llamó a Odduá y le pidió que hiciera la vida. Odduá llamó a Obbatalá y le dijo: ‘Ya está hecho el Mundo. Está hecho lo bueno y lo malo, lo bonito y lo feo, lo chiquito y lo grande; ahora hay que hacer el Hombre y la Mujer.” Obbatalá hizo el Hombre y la Mujer, pero se le olvidó hacer la muerte, pasaban los años, y los hombres y las mujeres cada vez se ponían más viejos, pero no se morían. Eran tan viejos que tenían que reunirse como hormigas para cortar una calabaza. La tierra se llenó de viejos que tenían miles de años y que seguían mandando de acuerdo con sus viejas leyes; los jóvenes tenían que obedecerlos y cargar con ellos, porque siempre habían sido así las cosas. Pero cada día, la carga se hacía más pesada. Tanto clamaron los más jóvenes que un día sus clamores llegaron a oídos de Olofin, y Olofin vio que el Mundo no era tan bueno como él lo había planeado. Y vio que el dolor se había adueñado de la tierra, y que todo se iba cayendo bajo el peso de tanto tiempo, y sintió que él también estaba viejo y cansado para volver a empezar lo que tan mal le había salido. Entonces Olofin le dijo a Odduá que llamara a Ikú para que se encargara del asunto. Y vio Ikú que había que acabar con el tiempo en que la gente no se moría. Hizo Ikú entonces que lloviera y lloviera sobre la tierra durante treinta días y treinta noches sin parar, y todo fue quedando bajo el agua. Sólo los niños y los más jóvenes pudieron treparse en los árboles gigantes y subir a las montañas más altas. Y la tierra entera se convirtió en un gran río sin orillas. Hasta que en la mañana del día treinta y uno paró de llover. Los jóvenes vieron entonces que la tierra estaba más limpia y más bella, y corrieron a darle gracias a Ikú, porque había acabado con la immortalidad.” 

Imagen: La copa de la Muerte de Elihu Vedder.

 

Restos de Campaña

Nunca he puesto nada de política, excepto hoy. Viniendo a trabajar todavía se ven carteles de las últimas elecciones en las cabinas telefónicas y en algunas vallas. Y creo que las podían quitar, ya se votó.
Dado que al parecer hay muchos interesados por los mitos entre los lectores del blog, creo que ya tenemos candidato para las próximas.

El programa es atractivo.